Sobre cuántos [lacedemonios] murieron en la isla y cuántos fueron capturados con vida, las cifras son éstas. Habían desembarcado un total de cuatrocientos veinte hoplitas; de ellos se enviaron con grilletes a Atenas trescientos ocho y los demás murieron; entre los supervivientes había unos ciento veinte espartanos. En cambio, murieron pocos atenienses porque la batalla no llegó al cuerpo a cuerpo.

[...] A los griegos esto les pareció con diferencia lo más sorprendente de la guerra. Y es que creían que los lacedemonios nunca se rendirían, ni por la fuerza del hambre, ni bajo ninguna otra circunstancia, sino que morirían con las armas en la mano y luchando hasta el límite de sus fuerzas. Como les costaba creer que se hubieran rendido más de los que habían muerto...

Tucídides 4.38-40

Griego