Pues entonces aquel mar [Atlántico] era navegable, ya que había una isla más allá del paso que llamáis en vuestra lengua las columnas de Hércules. La isla era mayor que África y que Asia juntas, y gracias a ella los viajeros de entonces podían franquear el paso en dirección a otras islas, y desde éstas a todo el continente que está enfrente y que rodea a lo que en realidad es un mar interior.

Platón, Timeo 24e-25a.

Griego