Entretanto a Telémaco bañó la hermosa Policasta,
la hija más joven de Néstor el hijo de Neleo.
Después de bañarlo y ungirlo con finos aceites
y vestirlo con un bello manto y con una túnica,
salió él de la bañera semejante en su piel a los dioses.
Y fue a sentarse justo al lado de Néstor, el pastor de pueblos.
Ellos, cuando las carnes ya estaban asadas, las retiraron
y comieron sentados, en tanto varones ilustres de pie
se afanaban escanciando vino en copas de oro.

Homero, Odisea 3.464-72.

Griego