Prometeo tuvo un hijo llamado Deucalión. Éste reinaba en los alrededores de Ptía y se casó con Pirra, la hija de Epimeteo y Pandora, que fue la primera mujer que modelaron los dioses. Cuando Zeus decidió exterminar al linaje de la edad de bronce, Deucalión construyó por consejo de Prometeo un cofre, lo aprovisionó de víveres y embarcó en él junto con Pirra. Zeus envió desde el cielo un gran diluvio que inundó la mayor parte de Grecia, de tal suerte que murieron todos los seres humanos, salvo unos pocos que se refugiaron en los montes más altos de las proximidades. Entonces quedaron aislados los montes de Tesalia y todos los demás se anegaron, salvo el Istmo y el Peloponeso. Deucalión, en su cofre, fue conducido a través del mar durante nueve días y sus correspondientes noches y finalmente arribó al Parnaso. Allí, una vez que las aguas se calmaron, desembarcó e hizo un sacrificio a Zeus Salvador. Zeus entonces le envió a Hermes con el ofrecimiento de que pidiera lo que quisiera, y él pidió personas que le hicieran compañía. Por indicación de Zeus empezó a coger piedras del suelo y a tirarlas por encima de su cabeza: de las piedras que tiraba Deucalión nacían hombres y, de las que tiraba Pirra, mujeres.

Apolodoro, Biblioteca 1.7.2.

Griego