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Atenas: el Partenón (vista general) © José María Ciordia

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Atenas 3 El Partenón, por supuesto. Su nombre en griego procede de párthenos, "virgen", y hace referencia a Atenea, la diosa protectora de Atenas a la que estaba dedicado el templo. Se constuyó en los años 447-432 a.C. por iniciativa de Pericles y bajo la dirección artística de Fidias.

Técnicamente hablando, el Partenón es un templo dórico períptero octástilo (rodeado de columnas con ocho de ellas en el frente) de dos frontones; en su base mide 70x31 metros y todo él está construido de mármol del monte Pentélico. Su interior albergaba una estatua de la diosa recubierta de oro y marfil de 12 metros de altura y, en un habitáculo posterior, las ofrendas a la diosa. La mayor parte del valor artístico del templo residía en sus esculturas, que constituyen una obra cumbre del arte universal y hoy están dispersas en varios museos del mundo.

Cuesta imaginar el Partenón coloreado, pero sabemos que el fondo de los bajorrelieves era azul y rojo, que una greca marrón, con hojas blancas y rojas y un filete dorado recorría todo el friso, que las columnas probablemente estaban pintadas y que unos apliques dorados sobresalían en el remate del tejado. Por lo que se refiere al interior, los muros eran de un rojo vivo y hojas y rosetones adornaban el techo.